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Olvidar dónde dejamos las llaves, tardar unos segundos en recordar un nombre o entrar a una habitación y olvidar qué íbamos a hacer puede suceder a cualquier edad. Pero ¿cuándo debemos preocuparnos?
¿Cómo mejorar la memoria después de los 60? Consejos, ejercicios y cuidados para mantener un cerebro saludable
Cumplir años no significa necesariamente perder la memoria. El cerebro cambia con el envejecimiento, pero existen hábitos que pueden ayudar a mantener una buena salud cerebral y cognitiva.
Después de los 60 años, cuidar la memoria no consiste solamente en hacer crucigramas o tomar suplementos. Dormir bien, hacer ejercicio, mantener una alimentación saludable, controlar enfermedades como la hipertensión y la diabetes, mantenerse socialmente activo y aprender cosas nuevas también forman parte del cuidado del cerebro.
Sí, algunos olvidos ocasionales pueden formar parte del envejecimiento normal.
Por ejemplo:
Estos olvidos no necesariamente significan que exista demencia.
Sin embargo, cuando los problemas de memoria comienzan a interferir con la vida cotidiana, es importante consultar a un profesional de la salud.
Conviene buscar valoración médica si una persona:
La demencia no es una consecuencia inevitable de cumplir años y existen diferentes causas de los problemas de memoria. Por eso es importante encontrar la causa y no asumir automáticamente que se trata de Alzheimer.
El cerebro necesita nutrientes para funcionar adecuadamente.
Una alimentación saludable puede incluir:
También es importante cuidar factores que afectan la salud cerebral, como la presión arterial, el colesterol, la glucosa y el peso corporal.
Consejo: en lugar de buscar una “píldora para la memoria”, comienza revisando tu alimentación y tus hábitos diarios.
Aquí es importante tener cuidado.
No existe un medicamento que deba tomar una persona sana simplemente para “mejorar la memoria” por su cuenta.
Además, algunos medicamentos pueden producir somnolencia, confusión o problemas de memoria en determinadas personas mayores. Entre ellos se encuentran algunos antihistamínicos, medicamentos para dormir, relajantes musculares y otros fármacos.
Por eso, si notas que tus olvidos comenzaron después de iniciar un medicamento o cambiaron después de modificar una dosis, habla con tu médico o farmacéutico.
Nunca suspendas por tu cuenta un medicamento que te hayan recetado.
También debemos desconfiar de productos que prometen “curar la pérdida de memoria”, “prevenir el Alzheimer” o aumentar la memoria rápidamente. El NIA recomienda consultar con un profesional antes de utilizar suplementos o productos que prometan estos beneficios.
Mover el cuerpo beneficia mucho más que los músculos.
La actividad física puede favorecer la salud cardiovascular, el estado de ánimo, el sueño y la salud cognitiva. La OMS también reconoce la actividad física como uno de los factores relacionados con la reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Caminata
Comienza con una caminata de acuerdo con tu condición física y aumenta progresivamente.
Sentarse y levantarse de una silla
Este ejercicio ayuda a trabajar las piernas y puede contribuir a conservar la independencia.
Elevaciones de talones
Sujétate de una silla firme y eleva lentamente los talones. Es un ejercicio sencillo para trabajar piernas y equilibrio.
Movilidad de brazos
Realiza movimientos suaves de brazos y hombros para mantener la movilidad.
Ejercicios de equilibrio
Practicar ejercicios de equilibrio con apoyo puede ayudar a conservar estabilidad y reducir el riesgo de caídas.
Si tienes una enfermedad crónica, problemas de equilibrio, dolor importante, antecedentes de caídas o llevas mucho tiempo sin hacer ejercicio, consulta con un profesional antes de comenzar un programa nuevo.
El cerebro también necesita desafíos.
No tienes que pasar horas resolviendo crucigramas.
Puedes:
Aprender habilidades nuevas y mentalmente exigentes puede ser una forma interesante de mantener activo el cerebro.
Mira durante 30 segundos cinco objetos que tengas cerca.
Después, cúbrelos y trata de recordar:
¿Cuáles eran? ¿De qué color? ¿Dónde estaban colocados?
Después aumenta progresivamente la dificultad a 6, 7 u 8 objetos.
No se trata de competir contra nadie. El objetivo es mantener la mente activa y convertir el aprendizaje en una actividad agradable.
Dormir bien es parte importante del cuidado de la salud cerebral.
El NIA señala que dormir lo suficiente, generalmente alrededor de siete u ocho horas para muchos adultos, forma parte de las recomendaciones para manejar los cambios de memoria relacionados con la edad.
Si tienes problemas frecuentes para dormir, ronquidos importantes, pausas respiratorias durante el sueño o somnolencia excesiva durante el día, vale la pena comentarlo con un médico.
La memoria no solamente se ejercita sentado frente a un libro.
Conversar, convivir y participar en actividades sociales también mantiene al cerebro activo.
Puedes:
Mantener conexiones sociales forma parte de las recomendaciones relacionadas con la salud cognitiva.
Lo que beneficia al corazón también puede beneficiar al cerebro.
La hipertensión, la diabetes, el colesterol elevado y otros problemas de salud pueden relacionarse con el riesgo de deterioro cognitivo. Por eso es importante realizar los controles médicos correspondientes y seguir los tratamientos indicados.
No esperes a sentirte mal para revisar tu salud.
Puedes comenzar con una rutina como esta:
Por la mañana:
🚶 Caminata o actividad física adaptada a tu condición.
Durante el día:
🥗 Alimentación equilibrada y buena hidratación.
Por la tarde:
🧩 Aprende algo nuevo, lee o realiza una actividad que represente un reto mental.
Durante la semana:
❤️ Procura tener contacto con familiares, amigos o grupos sociales.
Por la noche:
😴 Mantén una rutina que favorezca un buen descanso.
Y, por supuesto, mantén tus revisiones médicas y controla las enfermedades que ya tengas diagnosticadas.
Cuidar la memoria después de los 60 no significa tener miedo de cada pequeño olvido.
Significa cuidar el cuerpo, mantener la mente activa, aprender, convivir, dormir bien, alimentarse adecuadamente y atender oportunamente cualquier cambio importante.
Envejecer no significa dejar de aprender.
Cada nueva habilidad, cada conversación, cada caminata y cada experiencia puede formar parte de una vida activa y con propósito.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica. Si tú o un familiar presentan cambios importantes o progresivos en la memoria, el pensamiento, el comportamiento o la capacidad para realizar actividades cotidianas, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
Tu edad no limita tu capacidad de seguir aprendiendo, disfrutando y cuidando de ti.