La espiritual SERpiente 5


Kukulkán- Serpiente
Dharma Artha Moksha Kama

Sigo desempacando los regalos, tangibles e intangibles obtenidos en el Aquelarre.
Aunque el amor al que me abrí es tan tangible que puedo tocarlo.
Tocar un Sueño
Tan cerca de un sueño,
que casi puedo tocar,
así, sereno y claro,
visible y transparente,
nacido en agua de mar
con el vaivén del océano.
Y aunque parezca tan lejano
como una estrella,
un solo brinco basta
para alcanzarlo.
Rachna -Canto de Sirena-

Un Aquelarre Astrocuántico

Día Uno: La primera sesión de este encuentro de almas corrió a cargo de Millie Lay.
Nos encontramos eligiendo a otro Ser para, con ojos cerrados, comunicarnos a través
de las manos que se unían. Encontré rechazo de parte de la maravillosa mujer con la
que, frente a frente, entrelace las manos, y viene una potente primera vez.
Reconociendo que en el pasado había cerrado mi corazón con un escudo protector,
en esta ocasión decidí no hacerlo, mantener el corazón abierto, comprendiendo que
esa actitud negativa es el resultado de algún dolor. Mantuve las manos firmes, pero
suaves, esperando recibir el mensaje que Norma transmitía, y el mensaje llegó.
Cuando fue mi turno de enviar el mensaje, le deje saber que he sido bruja, aunque
escondida por los rincones, como la pobre muñeca fea. Y precisamente, por haber
tenido que vivir temerosa en ese escondite, la tristeza de muchos años está
presente. Al abrir los ojos, una necesidad de tocar los hombros de mi compañera en
esta aventura, se volvió imperiosa. Se lo comunique con respeto, indicando que si
estaba bien para ella, solo quería tocar sus hombros. Y aceptó. Empecé a acariciar
suavemente esos hombros que percibo, han cargado un peso grande. Llegado el
momento de compartir nuestras experiencias en grupo, fue Norma quien pidió el
micrófono, diciendo que nunca le ha gustado que la toquen, y me preguntó si había
percibido su rechazo. Respondí afirmativamente, y le aseguré que no lo había
tomado personal. Me mostré a mi misma que puedo mantenerme amorosamente
abierta ante el dolor de los demás.
Norma, para no revelar su identidad sin su autorización.
Cerramos esta sesión con una meditación, ¡qué bendición! Al regresar tuve enfrente
uno de los atardeceres más bellos que he presenciado, acompañado de Jesús, quien
tocaba la flauta dulce, tan dulce que lo vi como a Krishna. Terminamos el día con una
deliciosa cena que disfruté mucho. Y a dormir.
Dia 2: Abrí los de mirar temprano, salte de la cama para salir corriendo a caminar en
la playa, la misma playa que caminaba de arriba a abajo durante el tiempo que viví
en Tulum. Los primeros rayos del Señor Surya, Señor Sol, se asomaban pispiretos. Los
trabajadores de los hoteles limpiando el sargazo. La primera sesión del día fue con
un viejo conocido; el hatha yoga. A estirar el cuerpo para después disfrutar un
desayuno abundante, sin hacerle caso a San Estómago Mártir y comer de más. Ya lo
habría de pagar al rato. Con la panza muy llena, me dirigí a la Shala a la segunda
sesión, a cargo de Corita de mi Corazón. A danzar… A la energía trasmutar… Yeah,
right!
Exactamente al inicio del movimiento en el espacio, una de las productoras se
acercó a Cora y le dio un mensaje. Vi claramente el rostro de Corita expresar
desilusión, y así nos anunció que en ese instante no podríamos llevar a cabo el
ejercicio planeado. ¡Santos gobernantes, Batman! El hotel estaba recibiendo
inspectores que venían a inspeccionar, y la música que llega al alma no podían
escuchar. Ánimas y esa música los haga de su cargo renegar. Mi enojo color de rabia
no se hizo esperar. Me tocó conocer a los inspectores del ayuntamiento de Tulum
que llegan a ‘inspeccionar’ cuando un evento vibrante perciben. ¡Osh! Tuvimos que
esperar, y mientras tanto, las cuatro granDIOSAS AstroQueens nos interpretaron la
carta astral. Nos fuimos a comer, otra vez no le di a mi cuerpo alegría Macarena,
porque comí de más. Ya el semáforo paso de amarillo a rojo.


Un rato después de comer, ahora sí, con bombo y platillo, nos movimos con la
Biodanza de Cora, ¡Qué bendición!
Continuamos con la sesion de Ursula Cosmic, haciendo consciente que Hekate vive
en cada uno de nosotros, vestidos de negro y con el símbolo de Hekate marcado en
la frente. Un Aquelarre de brujas y brujos, rendidas y redimidas, ya no seremos
quemadas en ninguna hoguera, juntas caminamos hacia el fuego sagrado a
celebrar.
La fiesta de las brujas y brujos, danzando alrededor del fuego.

Día 3: ¡Auch, lele panza! Así fue mi despertar, San Estómago Mártir inflamado,
gritando “Ya no puedo más. Comiste en demasía, como sí la comida se fuera a
terminar”. Le bajé un poco al ritmo, con esa sensación de pesadez, la voz de mi
abuelito Checo recordándome “Que debo comer como pajarito”. El desayuno
consistió en avena y un poco de papaya. La dicha seguía presente, no matter what,
o como decía una amiga, “no mother what”.
Vestidita de blanco, con mi vestido favorito y un tocado que mis manitas creativas
hicieron para llevar en la cabeza con ese vestido, a la sesión de Maresia llegué.
Llamamos a los ángeles -Wait, what? ¿Pueden las y los brujos llamar a los ángeles?
Que te cuento, que claro que por supuesto que desde luego que sí. Caminamos en
procesión a la playa a saludar al Señor Surya, y regresamos a la Shala al cuerpecito
mover. Domingo 21 de septiembre, en unas horas más el eclipse tendrá lugar.
Maresia -tan Mare como siempre- anunció que recibiríamos al eclipse con una rola
muy seria -tipo Bach-, Yeah Right! Cuando escuché los primeros acordes de “Total
Eclipse of the Heart” me ataqué de la risa. Y regresamos al mar de infinita
misericordia, para bañarnos a forma de bautizo. Sí durante ese tiempo MVM -excuse
my French: Me Valió Madres la incomodidad de la panza, cuantimas MVM el
sargazo en la playa-. Nadando terminamos este Aquelarre bendito, ya nomas a
‘despedirnos’ destinamos nuestro tiempo. Y digo despedirnos entre comillas porque
de estas almas no podré despedirme. Fuimos al restaurante, pero ahora si, San
Estómago ya no solo gritaba, berreaba y manoteaba “Ya no comas nada más. Ya no
te puedo ayudar”. Me “despedí”, abracé a tutti cuanti sabiendo que los llevo en el
cora. Antes de partir de Tulum hacia Cancún, don Stomach me pidió comer un
poquito de verdura y arroz. Así lo hice y me lo agradeció, a la noche night ya estaba
respondiendo con una mejor digestión. A dormir para la siguiente mañana
continuar el camino y llegar al otro hogar.
Llegar cambiada, no solo de ropa, algo interno se movió.
No soy la misma y soy la misma.
Allá se quedaron penas y dolores, cargas pesadas que no debo de llevar más.
Allí recordé quien realmente soy: bruja, ángel, sirena, temazcalera, maestra, abuela,
madre, hermana, hija, amiga, y devota de Diosas y Dioses.
Hablando de… el domingo, tras el eclipse, llegó la festividad de Navaratri en la India,
nueve noches para honrar a las Diosas.
See you later, meditator.
In a while, with a smile!
Rachna – una mexicana que fruta vendía… y a la víbora, víbora de la mar, el cambio
de piel se hizo ya.
Bonus:
¿Navaratri? ¿Qué’seso? ¿Cómo se come? ¿De qué va? ¿Diosas?
En la India aprendo que existen Diosas, el amor también tiene cara de mujer.
Allá, durante nueve noches, se honran nueve formas de Shakti/Devi, el divino
femenino. Según el texto hindu de Vaishnava, Navaratri se celebra dos veces
al año, en los equinoccios de primavera y de otoño. Las tres formas de
Shakti/Devi más representativas en esta celebración, son: Durga -la guerrera
formidable, madre del universo-, Saraswati -la Diosa del conocimiento, del
aprendizaje, de las artes, de la música, y del lenguaje- y Lakshmi -la Diosa de
la abundancia, la riqueza, la fortuna, y la belleza.
En el décimo día, se celebra Dasera -o dussehra-, y este día señala la victoria
de Durga sobre el demonio Mahishasur. Se festeja la prevalencia del bien
sobre el mal. Diwali, el festival de las luces que algunos observan como el ‘año
nuevo’ hindu, sucede veinte días después de Dasera.

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