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Kukulkán-Serpiente
Dharma Artha Moksha Kama
Aterrizando en este pequeño espacio de la gran República Mexicana al que ahora llamo hogar, Yecapixtla Reino de la Cecina, Morelos. Desempacando la maleta, llenita de regalos invaluables, y con un poquito de arena -de esa arena finita de la Riviera Maya, de Tulum para ser precisa-, porque no. Salí el jueves 18 de septiembre de mi morada, para llegar a mi otra morada. Conchales, cuantas moradas puedo habitar. ¡Que bendición!
Mi primera vez en un Aquelarre Astrocuántico, el tercero al que convocan cuatro reinas magas, cuatro reinas astrologas, cuatro mujeres vibrantes que saben leer el cielo y que lo llevan en su mirada. Cora -de mi corazón- Negroni, Maresia -mujer divina- Nefer, Millie -amor abundante- Lay, y Ursula -reina sabia- Cosmic. Empecé a seguir primero a Cora en sus misas astrológicas los domingos, después me encontré con Mare, en su tribu de gente rara -confirmando que soy re rara-, al tiempo apareció Millie Lay con su abundante ser cuántico, at last but never least, Ursula Cosmic con un rostro de Virgo inconfundible. Cuando Cora, a finales del 2024 anunció que el Aquelarre Astrocuántico se llevaría a cabo en Tulum, mi corazón dio once brincos y me gritó “que esperas para inscribirte, estás destinada a participar”. Y así, esperé al seis de enero de este bendito año, el seis de enero que de niña celebré como el Día de los Reyes Magos, y que hoy celebro como el Día de la Astróloga y el Astrólogo, queriendo ser AstroLoca. Me di el regalo ese día, el mejor regalo.

Puse en mi agenda, con letras doradas el plan para llegar a ese encuentro de almas. Mi alma sabía, así como siempre ha sabido lo que es esencial para mi Ser, que todo fluiría para bien arribar. Y así merito sucedió. Aunque la voz del Ego, creyendo que aun la escucho con mucha atención, queriendo hacer de las suyas me decía “Ah, pero cuidado… que tal que viene un huracán… que tal que te cancelan el vuelo… que tal que pierdes tu pase de abordar… Y como he estado haciendo en los últimos tiempos, le di las gracias amablemente y le recordé que los malos presagios no pueden detenerme ya. Me quedé el jueves en un hotelito cercano a la estación de autobuses a la que llegue en Tulum, a pasar la noche. El viernes diecinueve, después de un desayuno abundante platicando animadamente con dos estadounidenses con la misma ondita, charlamos como si nos conocieramos de toda la vida. Despues de ese desayuno regio, dirigí los pasos al Parque del Jaguar sin saber que ese parque fue el sitio donde muchas mañanas fui a cantar y meditar. El hotel Ikal, sede del Aquelarre, se encuentra dentro de dicho parque, junto a mi amada Playa Paraíso. Llegué al hotel, dejé mi maleta, y con ansia dichosa me dirigí a la playa, a mi playa. En la orilla del mar, vi a Corita hermosa y mi cora dio varios vuelcos. Sin prisa pero sin pausa, corrí a abrazar a quien hoy día es mi maestra astróloga, de ella aprendo. ¡Que bendicion!
Fui entonces a abrazar a mi palmera rendida a los elementos en Playa Paraíso, pensando en que la encontraría allí como siempre, dando la bienvenida. Como decían antes en ese rinconcito de los mayas “La busqué, la busqué, y no la busqué”. Ya no está, me dije cuando un pescador vi pasar. “Disculpe, ¿qué pasó con la palmera?” pregunté. “No señora, murió hace varios años. Cuando estaba moribunda vinieron varios científicos y dijeron que no había remedio. El que tantas personas embarradas con bloqueadores solares, y subiendo sin misericordia en su tronco inclinado, provocó su distanasia. Sentí la tristeza de la despedida, y seguí caminando hacia la playa del Hotel Mezzanine, donde muchas veces canté mi canto sagrado, viendo la inmensidad de mi templo, que es el océano. Regrese al sitio del aquelarre, más que lista para arrancar. Encontré una tribu de mujeres de inmediato, todas resonamos. Varias de ellas son Ovejas Negras de Maresia, y en un ratito apareció ella, toda majestuosa. La fui a abrazar y sentí sus brazos maternales. Poco antes de comenzar con la primera sesión, pude abrazar también a Millie y a Ursula. Entonces caí en cuenta de mi infantil creencia que me decía que las cuatro serían muy diferentes en persona, de cómo las veía en YouTube. Craso error, son tan bellas ellas, igual como las veo en la pantalla.

Te invito a leer la siguiente entrega, donde te relataré mi experiencia participando en este sublime encuentro. Mientras tanto, te deseo lo mejor.
See you later, meditator.
In a while, with a smile.
Rachna -una mexicana que fruta vendía, en otra vida. En esta, su SERpiente cambió de piel, sin dolor en esta ocasión.