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Kundalini: Serpiente
Dharma Artha Moksha Kama
Toma mi mano, déjame describir mi recámara en una casona de la colonia Lindavista -el numero 713 de la calle de Cali-, en la ahora enorme CDMX. Llegaba del kinder, comía lo que mi madre o alguna de sus asistentes habían preparado -a escondidas de mi madre, alguien siempre me preparaba una mamila con leche tibia, que disfrutaba enormemente en mi camita, antes de una siesta. ¡Qué maravilloso hábito!- y me dirigía a mi habitación. Una recámara muy blanca, adornada con flores de colores pastel en la cabecera, me esperaba. Un rayito de luz que entraba por la ventana se colocaba justo entre las florecitas, y yo le llamaba Dios. Y entonces me ponía a platicar con el, antes de caer en los brazos de Morfeo. “Hola Diosito, fijate que hoy aprendí esto con la Miss Altagracia… y eché relajo… y me divertí… y canté canciones. Me encanta cantar, ¿sabes?”
El recuerdo más hermoso que tengo con mi madre es el de ir a misa los domingos. Me llamaba para vestirme con alguno de los vestidos lindos de colores pastel, igual que las florecitas de mi cabecera, calcetitas muy blancas con olanes, y zapatitos muy limpios. En la cabeza un velo redondo, creo que se llama mantilla, sujetado con un broche muy brillante y elegante. Aunque no me agrada tanta formalidad al vestir, soy mas del estilo boho-chic, en aquellos tiempos me encantaba mi atuendo para ir a la iglesia. Desde el primer momento en que mi madre me preparaba, ya estaba yo cantando “Que alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor. Ya están pisando nuestros pies, tus umbrales Jerusalén”. Entraba feliz a la casa del Señor, de la mano de mi madre. Hoy luzco con amor la mantilla que mi madre usaba para ir a la iglesia, su gran legado.
Y hoy, ya sin ningún temor de ser quemada en la hoguera, digo con confianza que decidí dejar el catolicismo y hace 23 años encontré el camino espiritual que me ha permitido experimentar al Ser en mí. Las primeras palabras que resonaron en mi alma, al ver una foto de mi maestra espiritual, y que siguen resonando son: “Eso que ves en mí, está en ti.” Espera, espera, espera… En múltiples ocasiones, me reviro con la siguiente pregunta: Are you kidding me? ¿Cómo? Yo no poseo todas esas cualidades. Con paciencia y constancia, ella me responde que si. Poco a poco me he ido abriendo a esa posibilidad, con algunos bloques que me encuentro, como las piedras que encuentra un río. La turbulencia, o la corriente de remolino a continuación. Y poco a poco también, paso a pasito he aprendido a apreciar esas turbulencias. Y seguir fluyendo con lo que hay. “Fluyurs, fluyurs”, me diría una querida compañera de camino espiritual. Espero una sonrisa de ella cuando lea esto.

Ser.piente
De una Ser.piente que no se arrepiente.
Kundalini=la enroscada, la energia primordial -Shakti- que se desarrolla a plenitud cuando se reúne con la conciencia -Shiva- y el alma con el Brahman.
En el hinduismo radican las bases esenciales de mi camino espiritual. La SER.piente es un símbolo que me ha abierto a la intuición. He ido del horror a la fascinación con estos seres ondulantes, y ya me he atrevido a tocar a una pitón, tan hermosa ella. Me ayudó a quitar telarañas mentales; yo creyendo que eran seres fríos, me dejó tocar su cuerpo tibio. Yo creyendo que eran seres muy suaves, y me demostró que sus músculos son tan fuertes. En su movimiento silencioso, me dijo que su sabiduría es eterna. ¡Gracias Shiva por esa experiencia!
Ahora me toca aprender a cambiar de piel graciosamente. Me pregunto sí les duele a las serpientes el desprenderse de esa vieja piel. ¿Será parecido a los dolores de crecimiento que vivimos los seres humanos? Si algún experto en serpientes está leyendo, Help, como decían los Beatles.
Lo que más aprecio al ir descubriéndome en el camino espiritual es que siempre hay preguntas. A algunas, les encuentro respuesta luego luego. A otras, las dejo reposar, con la certeza de que las respuestas llegarán de mil maneras, en ocasiones, al meditar.
See you later, meditator.
In a while, with a smile.
Rachna -a la víbora víbora de la mar, por aquí puedes pasar…
No importa si corres mucho, o si te quedas atrás.
Esta mexicana que fruta vendía, te asegura que a un buen puerto llegarás.
A la mejor te encuentras de frente con un huracán. Pueque, igual que Pi, en
tu nave te acompañe un tigre. Worry not!
Tidbits: Existen muchos caminos que te enseñan a meditar. Si te interesa empezar a practicar, puedes buscar las diferentes escuelas que hay. Te deseo buen camino.