Una Manera más de prepararnos para una vida tranquila y acompañada….por Rachna

Tejer con estambre y dos agujas, -olvidé como hacerlo a gancho- que hago danzar con las manos, hasta llegar a tener una bufanda que de protección a la garganta. Tan necesaria para el otro tejido; el social, que tejemos al compartir nuestras andanzas.

Así hoy, te traigo una charla sostenida con una granDIOSA amiga, Imelda Cornejo. Fuimos cómplices –partners in crime, me gusta como suena en inglés- maestras en una gran escuela, el Instituto Educativo Olinca. Imelda me platicó hace unos meses que tiene como propósito construir una casa de retiro, me contó su idea y me entusiasmó. Me encantaría sumarme a su proyecto, solo que tuve que ser fiel a mi deseo de vivir cerca del mar, y pues para allá voy. A construir un Macondo cerca de Santa Clara, Yucatán.

Invité a Imelda a sostener una conversación en línea -bendita tecnología que hoy nos permite estar conectados a distancia- para poder compartir contigo esta genial propuesta. El lugar que Imelda y su esposo, José, vislumbran se encuentra en Puruagua, Guanajuato,  en  un terreno de su propiedad donde ya se encuentra construida una cabaña, misma que les permitirá ir construyendo este sueño. La cercanía con Acámbaro, Morelia, y Querétaro, lo hace atractivo. Al preguntarle qué la había llevado a pensar en este proyecto, como uno realizable, me contó que antes de llegar a los sesenta, que por cierto hace poco cumplió, esa semilla de futuro que todos tenemos, empezó a llamarla[IC1] . Su decisión se vio fortalecida también con la experiencia al darle hogar a una tía que se acercaba a su último aliento[IC2] .

Un hogar para adulto mayor

Planean construir varias habitaciones cómodas donde los adultos mayores puedan vivir sus años dorados, desde la plenitud que ahora experimentamos[IC3] . Alrededor, construirán una alberca, un comedor y salas de estar. Además de reservar espacio para una fundación para animales, dando hogar a esos seres que nos acompañan con fidelidad. Imelda tuvo la oportunidad de observar de cerca la equinoterapia, y no solamente observarla, sino también acompañar a seres humanos a sanar distintos males con la energía de uno de los animales más nobles en su reino: el caballo. Esta casa va a contar con servicio médico que asista a los residentes. Tienen también la idea de construir una clínica.

La visión y la misión que guía sus pasos es: Establecer un lugar donde la tranquilidad y el cuidado, en armonía con la naturaleza lleve a todos los residentes a vivir sus mejores años. Aún no tienen un nombre, me dice Ime que le gustaría algún término en inglés, a mí se me ocurrió al siguiente día algo así como “Happy and Healthy” -Felices y Saludables-. Espero que lea este artículo y mi sugerencia.

Imelda tiene por delante un año y medio activa, en un salón de clases. Durante este tiempo, está abierta, junto con José, a la posibilidad de realizar visitas con las personas que estén buscando ahora mismo un lugarcito bello para el retiro. Si resuenas con este deseo, el celular de Imelda es: 55 35 61 75 33, y te agradece le envíes mensaje vía WhatsApp, ya que su quehacer educativo no le permite responder llamadas. Con gusto podrá organizar una visita a su paraíso, y explicarte todos los pormenores de esta genial casa de retiro.

Antes de terminar nuestra charla, Imelda me confirmó que las almas resonamos. Me dijo que le ha estado llegando información de la preparación como Doula de la Muerte -suena fuerte, algunos le están llamando doula del final de la vida-, le platiqué que a mí también me están llegando anuncios acerca de esos entrenamientos, algo que me gustaría hacer en un futuro cercano. Considero crucial prepararnos para despedir de este plano existencial a los seres que nos han brindado los latidos de su corazón. Así vibramos mucho tiempo juntas en una escuela Imelda y yo, y hoy me atrevo a decir que quienes hemos vivido esta vida en plenitud, sabemos -nuestro corazón lo sabe- que la muerte es solamente acceder a otro plano. Nuestros espíritus infinitos en libertad.

Resonemos en armonía.

Con amor,

Rachna – una mexicana que fruta vendía, en otra vida. En esta, ama compartir los sueños de los muy queridos, y los propios.


 [IC1]Porque de cierto es que la vida va terminar en algún momento y qué mejor que prepararse para ese paso a otra dimensión.

 [IC2]Se dio cuenta que llegar al final de nuestros días en soledad, no es digno, aún cuando nos guste vivir en soledad, debemos estar acompañados en este importante trance.

 [IC3]Y con la confianza de seguir creando según nuestras habilidades.

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